No sabemos si todos lo recordarán, pero hubo un tiempo en el que los programas de temática aventurera tuvieron una cierta fama. No hablamos exclusivamente del mítico programa de Gran Prix Barcelona que triunfó en los años 90, sino de nuevos formatos que no dejaban indiferente a nadie gracias a su entretenimiento: Humor Amarillo y Wipeout Barcelona.
Wipeout: el concurso de obstáculos más loco de la televisión
Hoy queremos centrarnos en este último. El programa, presentado por la valenciana Carmen Alcayde, se estrenó en el año 2009 en Telecinco. Cada domingo se emitía un nuevo programa en el que el deporte y la diversión se unían para ofrecer al espectador una serie de momentos de evasión impagables.
Cada entrega contaba con 20 participantes, 10 mujeres y 10 hombres. En cada programa realizaban una impresionante carrera de obstáculos al extremo. Wipeout no se grababa en España, sino que los concursantes debían viajar a 50 kilómetros de Buenos Aires, en Argentina, para poder optar a ser el ganador o ganadora.
Entre los obstáculos a los que debían hacer frente se encontraban rampas enormes, lagos artificiales, grúas móviles y un largo etcétera. Las pruebas se dividían en diferentes fases, denominadas “desafíos”, y cada una de ellas contaba con eliminatorias y repescas. Ese tipo de circuitos imposibles son los que hoy muchos grupos intentan recrear en actividades de aventura y ocio cerca de Barcelona, donde las caídas en el agua y las risas siguen siendo las protagonistas.
Premios de Wipeout y pruebas de obstáculos extremos
Viajar hasta tan lejos y ser la persona ganadora tenía un premio. Cada participante que conseguía pasar la Final Wipeout recibía un premio de 150.000 euros. Quien se proclamaba vencedor o vencedora era quien completaba la última fase en menos tiempo. Para ello, primero debían superar las pruebas clasificatorias.
En la primera de ellas, los concursantes debían superar circuitos llenos de agua o barro sin caer. Había que evitar bolas gigantes, plataformas que se movían y puños que empujaban al agua o al barro. Era el mejor ejemplo de pruebas de obstáculos extremos: espectaculares, vistosas y pensadas para que las caídas fueran tan inevitables como divertidas.
El desafío dos se conocía como “El barredor”, donde solo pasaban seis personas y cuyo ganador recibía 1.000 euros. El tercer desafío se llamaba “El pato mareado”, que constaba de una prueba tan cómica como desorientadora. La cuarta fase se centraba en la repesca de concursantes eliminados. La quinta y última prueba constaba de seis obstáculos encadenados, donde los cinco concursantes que quedaban se jugaban el premio final en la última prueba.
Ojalá volviesen concursos de este tipo, donde lo único que provocaban era risa y alegría en los espectadores. Formatos en los que el objetivo principal era pasar un buen rato en familia frente al televisor, sin más pretensión que ver caídas, obstáculos imposibles y gente normal intentando superarlos. Hoy, muchas familias buscan esa misma combinación de juego, aventura y risas en actividades al aire libre para niños y familias, donde los peques también pueden sentirse protagonistas de su propio “programa de pruebas”.
Si te puede la nostalgia y quieres seguir repasando esta época de la tele, te recomendamos también este artículo donde reivindicamos el regreso del Grand Prix, otro de los grandes programas de pruebas y diversión que marcó a toda una generación.
