La naturaleza tiene aspectos que jamás dejarán de sorprendernos. Acudir a ella nos proporciona una paz interior que se traduce en un mejor humor y una reducción del estrés. A menudo, se suele hablar de cuáles son las maravillas más destacadas del mundo o las mejores puestas de sol ahora que llega el verano. Sin embargo, es conveniente desgranar cuáles son los mejores paisajes del mundo para poder visitar y, de paso, inspirarse para futuras experiencias multiaventura en plena naturaleza de Barcelona.
El continente americano cuenta con paisajes maravillosos
El primer paisaje que merece la pena recorrer es el Glaciar Perito Moreno, dentro del Parque Nacional Los Glaciares, en la Patagonia argentina. Se trata de una masa de hielo que alcanza los 60 metros de alto sobre el nivel del agua y que se levanta sobre un lago rodeado de una bella naturaleza. Es un fenómeno impresionante que deja ensimismados a los múltiples turistas que acuden cada año a contemplar sus rupturas y desprendimientos.
En las ciudades de Foz do Iguaçu (Brasil) y Puerto Iguazú (Argentina), se puede recorrer uno de los lugares más visitados de Sudamérica: las Cataratas del Iguazú. Allí se encuentran multitud de especies animales y la posibilidad de practicar senderismo y rutas en lancha por pasarelas y miradores oficiales. Las cataratas pueden alcanzar saltos de agua de hasta 80 metros de alto, y el estruendo del agua y la niebla que se levanta del río crean una experiencia totalmente hipnótica.
Continuando con América, en este caso del norte, es imprescindible hablar del Gran Cañón del Colorado. Se encuentra en Arizona, en Estados Unidos, y se originó debido a la erosión del río Colorado al socavar la meseta por la que discurría durante millones de años. La altura actual del cañón ronda los 1.600 metros en diversos puntos y en cuanto a su longitud, llega a unos 450 kilómetros. Sus miradores oficiales, rutas de senderismo y vistas al amanecer lo convierten en uno de los paisajes más impactantes del planeta.
Nos trasladamos a Asia para seguir hablando de bellezas de la naturaleza. Yunnan es una de las regiones más especiales de China. Se encuentra en el sudoeste del país, lindando con lugares como Laos o Myanmar, y se caracteriza por su orografía extrema. Gracias a ella aparecen paisajes alpinos, valles escalonados de arroz y selvas tropicales que cuentan con una diversidad de fauna y flora alucinante, además de una gran riqueza cultural.
En Oceanía se encuentra otro de los paisajes icónicos del mundo: Uluru-Kata Tjuṯa National Park, en el corazón de Australia. El monolito de Uluru, de unos 350 metros de altura, es un lugar sagrado para los pueblos aborígenes y cambia de color a lo largo del día según la luz del sol. Sus senderos, miradores y zonas culturales oficiales permiten conocer tanto su importancia geológica como espiritual.
Europa también cuenta con maravillas de este tipo
Si estás pensando en visitar países como Irlanda, debes conocer los famosos Cliffs of Moher, uno de los paisajes costeros más emblemáticos de Europa. Desde la ciudad de Dublín es posible llegar a este tramo de costa donde se alzan acantilados que se extienden durante unos 14 kilómetros y alcanzan más de 200 metros de altura sobre el Atlántico. Gracias a las rutas de senderismo señalizadas y los miradores oficiales, se puede disfrutar de vistas alucinantes que combinan mar, roca y cielo.
Más allá de estos ejemplos, el mundo está lleno de cordilleras, glaciares, selvas y costas que merecen ser explorados con calma. Conocer estos paisajes ayuda a valorar la importancia de cuidar el entorno natural y de apostar por un turismo responsable. Y, mientras planificas tus grandes viajes, siempre puedes ir entrenando cuerpo y mente con actividades al aire libre y experiencias de aventura cerca de casa, aprovechando los espacios naturales que tenemos a nuestro alcance o incluso inspirándote con ideas como las que recogemos en los beneficios de veranear en la montaña.
Tanto si sueñas con viajar a la Patagonia, al desierto rojo australiano o a los acantilados del Atlántico, lo importante es mantener viva la curiosidad. Cada escapada a la naturaleza, desde una simple ruta por la montaña hasta un día completo de actividades multiaventura, es una forma de conectar con el planeta y contigo mismo, y de recordar que los mejores paisajes del mundo no solo se miran: también se viven.
